La primera
etapa de la visita a estos museos es la plaza misma donde
ellos surgen, arriba de la colina Capitolina. Ideal
escenario renacimental, gracias al genio esperto de
arquitectura y urbanística Michelangelo (1536), esa plaza
hospeda, en el final, el maestoso Palazzo Senatorio, el
Municipio de Roma, obra de G. della Porta y C. Rainaldi
(1605). A su lado hay el Palazzo dei Conservatori y el
palacio gemelo Palazzo Nuovo. Aquí se encuentra la
colección publica romana mas antigua realizada en el 1741
por Papa Sisto IV. Entre las obras espuestas, las mas
importantes son el Apollo y una estatua de la diosa Atena,
los dos originarios de la Grecia del siglo V a.C. También
maravillosa es la Venere del Esquilino, del I siglo a.C.,
y la Cabeza de Costantino, en mármol, junto a los 65
bustos de emperadores como Augusto, Nerone, Traiano, Marco
Aurelio y Caracolla. En la “Sala dei Conservatori” es
posible veer la famosa Lupa Capitolina, el símbolo de Roma,
obra en bronze del IV siglo a.C. Los dos gemelos debajo de
la lupa fueron añadidos por Pollaiolo en el 400. En el
Museo Capitolino se halla la escultura italiana que se
considera la más importante de la antigüedad: el
“Galata Moribundo”, copia en mármol de un bronzeo de
Pergamo del siglo III a.C., que representa un
guerriero-gallo agonizante. Otras obras fundamentales:
Venere Capitolina, dibujos del ‘500 y ‘600, como el de
Tiziano, Lotto, Rubens, un esplendido “Ritrato de Hombre”
de Velàzquez, y el “San Giovannino” y “Buona
Ventura” de Caravaggio.