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Su construcción
empezó en el 123 d.C. por el Emperador Adriano (como su
mausoleo), y preservava los cuerpos de los membros de la
dinastia imperial hasta Caracolla. Fu terminado en el 130,
y encima – donde ahora hay un angel – fue puesta la
estatua del Emperador. El angel fue elegido por la oleada
de peste que herió Roma en el 590: esa peste terminó
gracias a la aparición de un angel encima del mausoleo.
Para recuerdar esa cosa, no sólo se ha cambiado el nombre
del monumento, sino fue puesta una estatua del angel
encima de eso. La obra original era muy diferente de la
que se puede ver hoy, la transformación en castelo ocurrió
alrededor del X siglo; en el 1277 llegó a ser propriedad
del Vaticano. A la mitad del 600 el Papa Clemente IX dejó
erigir sul puente enfrente las diez estatuas dibujadas por
Bernini y esculpidas por sus alumnos. El edificio fue
utilizado como forteza y como cárcel, y para torturas
también. Las
ventanas son obras de Michelangelo. El castillo
tiene escaleras muy sugestivas que dan acceso a la tercera
planta, en el patio de Alejandro VI. De visitar son también las cárceles históricas, llamadas “Boca del
Inferno”, donde hombres conocidos – como Cellini,
Giordano Bruno y Cagliostro – fueron encerrados.
Imperdible es la vista maravillosa desde la terraza, a la puesta
del sol.