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En
la plaza de la Rotonda se halla el tempio mejor conservado de la
romanidad : el Pantheón, así llamado porqué era un
tempio dedicado a más
divinidades. En el 27 a.C. Agrippa, yerno y arquitecto de
Augusto, erige un tempio común, rectangular, de tamaño medio,
concebido como lugar de culto colectivo a las divinidades.
Durante los años, el tempio soporta incendios y calamidades, y
es restaurado más veces, hasta que el emperador-arquitecto
Adriano lo reconstruye entre el 118 y el 128 d.C.: “Querìa
que este santuario de todos los dios representara el mundo y el
cielo, un lugar donde està guardado el semen del fuego
eterno.” (M. Yourcenar, Memorie di Adriano).
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Adriano seguramente realizó
las dieciséis columnas, la ampliación de la “rotonda” y
la cupola en hormigón – la más ancha en manposterìa
construida. Adriano quiere recuerdar el arquitecto originario,
y restablece la escrita arriba de la fachada: “Marco Agrippa,
hijo de Lucio, Console por la tercera vez, construyó.” En
el 608 el emperador Foca dona el tempio a Papa Bonifacio IV,
que lo consagra al culto cristiano: Santa Maria ad Martyres,
maravillosa obra de la arquitectura romana y primer caso de
transformación de un tempio pagano en iglesia cristiana.
Originariamente, el casquete era completamente cubrida con
tejas en bronze dorado, que fueron hurtadas en el 663, y
substituidas con plomo en el 735. Lo mismo ocurrió a las
coberturas en bronze del pórtico, utilizadas para fabricar cañones
o donados por Urbano VIII a Bernini, para realizar el
“baldacchino” de San Pedro. El suelo està coberto de mármol
de colores diferentes, las paredes también. Ellas sostienen
la cupola, que se abre en un grande oculos circular –
una apertura de 9 metros de diámetro – para que la luz
entre en el interiór.
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